QUIEN JUEGA

Para aprender a jugar bien al tenis, o para perfeccionarse, es conveniente aclarar el sistema con que uno opera, o sea con que herramientas uno juega y quien es el que manda en las acciones. Quizá debamos meternos aqui un poco en aspectos filosoficos, cuidando ser prácticos.

Primero, para no dejar de lado lo más importante, el operador de la máquina cuerpo-mente-pensamiento es el ser, lo que en religiones llamamos el alma, o espíritu, y que también podríamos llamar centro de conciencia.

La mayoría de la gente, mucho por la influencia de la educación moderna en que hasta se ha afirmado que el hombre es sólo un animal de costumbres, cree que el alma o no existe, o es una cosa esotérica, misteriosa.

Si bien no podemos tocar físicamente el alma, o espíritu, eso es quien somos, diríamos, como el director de orquesta, que no se ve a sí mismo, pero sí ve a sus brazos y su batuta, y a toda su orquesta.

Si nos compararamos con la operación de una computadora, por ejemplo, el que manda las órdenes es la persona tocando el teclado, la procesadora sería el pensamiento, la mente el hard-drive, o disco duro donde están registradas las memorias, y el cuerpo todo el material físico de la computadora. Sin una persona para indicar que operaciones ejecutar, la computadora esta restringida sólo a aquellas operaciones que se han colocado en ella, por más sofisticadas que parezcan.

En la educación moderna la mayoría de nuestras operaciones se han automatizado, perdiendo nosotros un poco de conciencia de nuestro propio albedrío y libertad para elegir nuestro camino. Podríamos compararlo con los automóviles modernos, en que muchas de las funciones son automáticas. Pero todavía se necesita el conductor.

Esto es importantísimo de aclarar en el aprendizaje del tenis, pues así podemos decidir que es lo que debemos practicar, y que no.

Por ejemplo, pensar en los pies disminuye la adquisición de coordinación mano-ojo, y también inunda y obstruye el pensamiento con cambios de procesos que ya estan en una zona instintiva, adquirida durante los primeros años de vida.

Los profesionales de tenis, por ejemplo, tienen posiciones preferidas del cuerpo para ejecutar el golpe, si tienen suficiente tiempo, pero estas preferencias fueron adquiridas despues de mucha práctica, y no tienen ninguna molestia en abandonarlas si la situación así lo dicta. En resumen, juegan al tenis con la mano, y el resto del cuerpo actúa en forma instintiva.

¿Cómo definiríamos el instinto? Esto nos lleva a donde comenzamos.

El instinto es aquella parte del pensamiento, las ondas más altas, las vibraciones más finas, más veloces, que comunican el ser o alma con las percepciones y con la mente. Las percepciones son ondas ya más bajas, más sólidas, generalmente extraídas de nuestros sentidos, como por ejemplo la vista, tacto, oído, olfato, etc., a traves de nuestro cuerpo y mente. Mientras el alma percibe y compara, la mente sólo graba nuevas memorias y extrae memorias anteriores que son en alguna forma similar o parecidas.

Cuando la velocidad de juego es demasiado alta para la mente analizarlas con un pensamiento del que podemos ser conscientes, allí entra en juego el instinto, en que el alma percibe pero no piensa, y elige en milésimas de segundo las reacciones que sabe por experiencia, instintivamente, que son las más adecuadas para la situación.

Después de tanta filosofía y explicación, declaro que lo hice para basar científicamente lo que a continuación explico con simpleza.

En el tenis profesional, cuando el jugador está bién enfocado, el espíritu es el que percibe y el que juega, buscando la pelota con la raqueta como si lo hiciera con la mano, encontrándola y sintiéndola, impulsándola por arriba de la red y en la dirección elegida.

Para aquellos que no juegan al nivel profesional, pueden operar en la misma forma si enfocan en sólo eso, como si la raqueta fuera su mano, en encontrar la pelota y sentirla, sin hacer demasiada fuerza, sin preocuparse de colocar el cuerpo y los pies en una forma determinada. Por el contrario, camine o corra con suavidad, sin peso, como un gato en un tejado caliente.

Aquellos que son todavía iniciantes, después de mucha práctica a cámara lenta, repitiendo los golpes básicos preferiblemente copiados de algún profesional favorito, pueden sentir lo mismo si juegan con lentitud y eficiencia, sin apresurarse. De esa forma, cuando el juego se acelere, sólo necesitan ajustar la velocidad, sin cambios de forma.

Practicando así tendrán mucha más conciencia del ángulo de la raqueta al encontrar la pelota, único factor determinante de la dirección y altura de su tiro. También su tenis se volverá más fácil y agradable, pues lo que arruina este deporte es pensar y preocuparse por demasiados detalles.

¿No es demasiada preocupación y apresuramiento lo que arruina también la vida cotidiana?

Pruebe lo contrario, mire la situación con calma, analizando cual es la mejor solución que no sólo beneficie a usted sino a todos los que lo rodean. En una conversación, mire a su interlocutor o interlocutora con amistad, o por lo menos intente encontrar en el o ella algo agradable, que le guste a uno, escuchando con atención, digan lo que digan, aunque estén sobresaltados. Si uno no piensa mucho es más facil ver la situación desde un poco de vista neutral, más equitativo.

Mantenga y contagie la calma, la serenidad, esperando el momento justo para confirmar que los ha escuchado, y después manifestarles con calma su acuerdo o desacuerdo. Recuerde, sobretodo, que son sólo otra alma con un cuerpo, situación y percepciones quizá un poco diferentes.

Y si está de acuerdo conmigo respecto al tenis y lo demás, o en desacuerdo, escríbame a través del Diario Cambio.

Un saludo cordial, y hasta la próxima semana.


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   - page last modified 03/13/2002